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Llevar tu pasión al extremo: síndrome Burnout

Una reflexión sobre el trabajo y el momento actual

La verdad es que hace meses que no me paso por aquí para escribir. De hecho, creo que es la primera vez que escribo un artículo en una línea tan personal.

Este es el primero de muchos y espero que aquellos que los emprendedores, creadores de contenido o simplemente aquellos que os dedicáis al entorno digital, os sintáis ayudados por mis palabras.

Esta sección no tiene más objetivo que poder volcar en un lugar, a modo de diario, los cuestiones y reflexiones que se me pasan por el cerebro.

A lo que he venido: estado actual «burnout»

Llevo meses en un estado bucle en forma de montaña rusa.

Pensarás, ¿de qué me está hablando éste ahora?

Pues sí. Hay horas en las que estoy totalmente motivado y segundos después, y bajo cualquier detonante, paso a explotar en total rabia y mala leche. (Sí tengo muy mala leche)

Es lo que se conoce como síndrome burnout. Lo utilizan mucho los americanos para describir el colapso producido por gran cantidad de trabajo en malas condiciones tanto económicas, laborales o sociales.

Al principio pensaba que sería algo temporal y que este estado sería fruto de las restricciones de la pandemia.

Trabajar desde casa, siempre lo he dicho, es lo peor que me ha pasado en años. Me ha destrozado mentalmente y físicamente. (Aunque sigo siendo fiel defensor del teletrabajo organizado.) Si alguien que trabaja en la calle lee esto dirá: «¡pero si no te mueves de casa!».

Pasado el tiempo, este tipo de reacciones se han ido magnificando y ha llegado situaciones en las que he pensado mandar todo lejos, muy lejos.

A mi entorno más cercano se lo digo en plan medio broma medio verdad: «Al final me cojo una parcelita y me pongo a plantar patatas».

El problema de no saber qué hacer

Cuando estás leyendo esto ya tengo identificado que mi salud mental está en juego. Es muy duro ver cómo no eres tan fuerte. Cómo has pagado multitud de cosas con tu entorno y quizá, nada vuelva a ser como antes.

Y no quiero que parezca que estoy en la mierda. Ya no lo estoy. O al menos intento que no me coma.

Soy consciente de que esto es una etapa y que tendré que luchar para recuperar la energía y la positividad. Sin embargo, sí hay algo que ya no va a cicatrizar y se llama: coto a lo digital.

Cuando uno ve que aquello que adoraba por su capacidad integradora de la sociedad, el mundo digital, lo hemos llevado al extremo más absoluto; cuando uno ve que lo que podía ser positivo, está creando una fractura social con gente que ya no sabe ni pedir una ayuda en internet; algo no se está haciendo bien. Se está haciendo mal. Muy mal.

Mi estado creo que entremezcla dos frentes:

Por un lado, mi sentimiento de culpa de luchar por algo que ahora creo que no es del todo bueno para el mundo (no al menos en el formato que se está haciendo). Y por otro lado, mi sentimiento de que «el estar siempre al frente de todo» ya no es posible.

Fuente: datosmacro.expansion.com

Lo que a ocurrido desde ayer

El día de hoy, ya han pasado suficientes cosas en sólo 6 meses que me dan para escribir un libro.

Desde hace semanas creo que mi vida no es sostenible en este formato. Quiero a mi gente más cerca y con menos pantallas de por medio. Las pantallas nos están matando (y lo digo en serio).

He cerrado proyectos con clientes porque no estoy a gusto. He delegado aspectos que considero que no soy el más acertado para llevarlo a cabo (hay gente mucho mejor preparada que yo). He eliminado tiempo de reportes, informes, tareas…que no aportan por contentar a gente.

He dicho que no a unas cuantas ideas porque sé que no voy a estar al 100%. (Y seguiré así hasta que sea capaz de encontrar un camino firme con el que, al menos, el 51% de mi tiempo sea feliz.)

Esto se trata de decir que no. No a aquello que me acerca más a un precipicio mental que no estoy dispuesto a saltar.

Mi consejo: no hay consejo

Seguramente dirás, «la cosa no le va bien a Cristian». ¡Y la verdad es que todo lo contrario.!

Me va muy bien. Demasiado bien en ciertos aspectos como en el económico, laboral… Sin embargo, esto no va de dinero.

Va de estado mental, de salud mental.

Por eso creo que cada día debe ser más importante el darle visibilidad a los problemas reales del mundo digital. (Toma contradicción)

Si quieres un consejo, no lo tengo. Pero sólo contar que «uno no está bien» es que el primer paso para decir que «no todo lo que nos muestran las pantallas» está bien. Porque no lo está.

Cristian.

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La relación entre empresas o entre clientes

¿Por qué es tan difícil trabajar bien o agusto?

A fecha de hoy, estás leyendo lo que para mi es la única forma de escapar de un día de hasta los mismos coj****.

Y no te voy a negar que creo que hoy me voy a quedar muy agusto escribiendo un artículo en el que voy a dejar plasmado lo horrible que es trabajar con gente que no es capaz de trabajar con otras personas.

Esa gente que aplica el despotismo en su día a día creyéndose con el derecho a decir o hacer aquello que les apetezca por el hecho de pagar mucho o poco.

Y es curioso porque muchas veces esa gente que es déspota con otros encima paga mal, tarde y poco.

Dónde está el problema: el saber y la experiencia

Analizando fríamente la situación, creo que este tipo de «gente» tiene una serie de características que son comunes y que vienen a ser la antesala de esta dinámica.

La primera de ellas, bajo mi experiencia es la ignorancia.

Sí, han leído cuatro artículos sobre marketing y tres vídeos en YouTube y ya se creen con el suficiente argumento para decir «que saben» lo que no han probado en su vida.

Pero los hay peores. Aquellos que han hecho un curso o una formación relacionada, en mi caso, con marketing y creen que saben de todo cuando no han hecho ni un solo experimento, no han subido un artículo a un blog o no saben el término «esfuerzo».

Y de ello, deriva la segunda característica: la nula experiencia.

No hay peor cosa en la vida que creerte que sabes hacer algo cuando no tienes experiencia. Dejemos a aquellos que saben cuáles son los puntos clave para que una compañía crezca.

¿Y sabes lo mejor de todo?

Que la mayoría de las veces, este tipo de perfiles suelen responder con emails que no guían a los técnicos/proveedores/mandos inferiores en una dirección. ¿Sabes por qué?

Porque no saben. Y no quieren moverse de su posición. Perfil cómodo tocando los eggs.

Es como suele decir el refranero español: «ni come ni deja comer».

¿Cómo gestionar la situación?

Pues la verdad es que hoy yo la estoy gestionando escribiendo este artículo. Otros días diría que te vayas a tomar un café o una tila.

Cualquiera de las ellas son totalmente válidas y tengo que decir que, según el momento en el que me pillen, las gestiono o bien o mal. 50%, 50%.

Si te sirve de alguna forma un consejo que me he grabado a fuego es que «la forma de gestionarlo como tú consideres es totalmente válida». Eso sí, antes de tomar decisiones como dar carpetazo a un proyecto, piensa esto:

¿Es tan importante quemarte hoy por un cliente y que afecte al resto?

Si acabas de responder que no (como acabo de hacer yo), es hora de pedirte ese café que hablamos unos párrafos más atrás.